Estaba en el campo, inquieta y sin poder disfrutar. Como de costumbre estaba más pendiente de la posible aparición de alguna serpiente, por el pánico que estas me producen. Para tranquilizarme recité el Mensaje de Indalo ‘Amo a las serpientes’.
Coincidió que mis sobrinos atraparon una culebra de agua y la trajeron dentro de una red. La estuve mirando varias veces de cerca, tan tranquila, incluso me parecía muy bonita.
Sigue sin apetecerme encontrarme con una culebra pero ya no siento el miedo que me provocaba la fobia a las serpientes.

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