Era el último trimestre en la sucursal bancaria, donde trabajo. La consecución de objetivos se nos presentaba realmente difícil porque los saldos de la sucursal en este momento se encontraban muy por debajo de los presupuestos anuales.
Casualmente comenté el tema con Xaverio y me escribió el “MENSAJE DE LA PROSPERIDAD”. Lo fotocopié y lo repartí a todos mis compañeros de la oficina; cada uno lo tenía en un cajón de su mesa y podía verlo y recitarlo interiormente varias veces al día durante la jornada de trabajo…
No solo hemos cubierto objetivos: hemos superado con creces los presupuestos para este año y hemos conseguido subir varios puestos en el ranking de sucursales de nuestra entidad.

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