Prólogo

image013

El arco iris, compendio de todos los colores, forma parte del logotipo de la Fundación Cultura de Paz que quiere expresar así, junto a las manos entrelazadas, la misión de sustituir una cultura de imposición, de fuerza y de violencia por una cultura de diálogo, de conciliación, de alianza, de paz.
“El Hombre del Arco Iris”, el Indalo, atrajo el interés de Javier Muñoz Bullejos (Xaverio) que desde la luminosidad incomparable de la Zubia, en Granada, a los pies de Sierra Nevada y a la vista de la Alhambra y el Albaycin, entre los ríos Darro y Genil, posee una inherente proclividad para descubrir y permitirnos descubrir a los demás las insólitas características del Indalo.
El Indalo nos dice, representa con el arco sobre sus brazos extendidos, al ser humano en armonía con el universo. Los significados que se derivan del dibujo-código Indalo son enseñanzas fundamentales para el comportamiento personal, que se presentan en forma de manual en este libro.
Ejercicios físicos y mensajes que favorecen la “salud integral”, la serenidad, el desprendimiento, las actividades solidarias, el respeto a los demás y a nuestro entorno ecológico. Paz en uno mismo, en su casa, en su pueblo, en el mundo. Paz como conducta cotidiana, como actitud facilitada por unas pautas ancestrales, crisol de múltiples culturas.
En diversas representaciones (desde los fractales y petroglifos de América al “hombre de Vitruvio”, de Leonardo Da Vinci) el “Hombre Arco Iris” es símbolo de la diversidad infinita de la especie humana, su mayor riqueza, unida por unos valores universales, que le confieren una potencia insuperable.
Se trata de prácticas e ideales que no se ofrecen como alternativas al tratamiento médico se aconseja desde la primera línea la consulta a los profesionales cuando corresponda ni a los valores universales ya que, también desde el principio, se indica que “el código ético que sigue este libro es la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Su mayor valor consiste, precisamente, en ocupar espacios bien definidos y apropiados.
Felicidades muy sinceras a la editorial Sirio y al autor por una obra que no sólo se pres- ta a la lectura sino a la observación de imágenes de una gran expresividad plástica, como corresponde a un auténtico (e infrecuente) especialista en dar forma y color a sus expresiones. Tonalidades entreveradas del arco iris para reflejar ideas y materia. Y auras que contribuyen a que al influjo de sus frases se una la percepción cromática. En último término, de manera formal y alegórica, todo es una cuestión de luz.

Arco Iris. Calma después de la tormenta. Paz después de las turbulencias. Armonía, conciliación.
La India Cree “Ojos de Fuego”, predijo que “la avaricia del hombre destrozaría y contaminaría la tierra… pero llegará un día en que los hombres y mujeres de todas las tribus despertarán… y formarán un nuevo mundo de justicia, paz, libertad”. Todos juntos, implicados y nunca más espectadores, podemos contribuir al apremiante “despertar” que se refiere para ofrecer a las generaciones venideras, como legado que constituye nuestro compro- miso supremo, ese otro mundo posible en el que soñamos, nuestro cotidiano afán.

Madrid, abril de 2007.

Federico Mayor Zaragoza

Federico Mayor Zaragoza nació en Barcelona en 1934. Es doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958). En 1963 fue Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, de la que llegó a ser su rector desde 1968 hasta 1972. Al año siguiente fue nom- brado catedrático en su especialidad en la Universidad Autónoma de Madrid. En 1974 fue cofundador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Entre sus responsabilidades políticas, el profesor Mayor ha desempeñado los cargos de subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno español (1974-1975). Diputado al Parlamento español y Consejero del Presidente del Gobierno (1977-1978), Ministro de Educación y Ciencia (1981-1982) y Diputado al Parlamento Europeo en 1987. En 1978 pasó a ocupar el cargo de Director adjunto de la UNESCO y en 1987 fue elegido Director General de dicha organización.
Creó la Fundación Cultura de Paz, de la que es presidente, constituida en Madrid en el año 2000. En el año 2005 fue designado co-presidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, por el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU).
A lo largo de los 12 años que estuvo al frente de la UNESCO, el profesor Mayor Zaragoza dio un nuevo impulso a la misión de la Organización –construir baluartes de la paz den la mente de los hombres–, al convertirla en una institución al servicio de la paz, la tolerancia, los derechos humanos y la con- vivencia pacífica, mediante el trabajo en sus ámbitos de competencia y siempre fiel a su cometido ori-
ginal. Siguiendo las orientaciones del Profesor Mayor, la UNESCO creó el programa Cultura de Paz, cuyo trabajo se organizó en cuatro vertientes principales:

– la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia
– la lucha contra la exclusión y la pobreza
– la defensa del pluralismo cultural y diálogo intercultural
– la prevención de conflictos y la consolidación de la pazimage013

El arco iris, compendio de todos los colores, forma parte del logotipo de la Fundación Cultura de Paz que quiere expresar así, junto a las manos entrelazadas, la misión de sustituir una cultura de imposición, de fuerza y de violencia por una cultura de diálogo, de conciliación, de alianza, de paz.
“El Hombre del Arco Iris”, el Indalo, atrajo el interés de Javier Muñoz Bullejos (Xaverio) que desde la luminosidad incomparable de la Zubia, en Granada, a los pies de Sierra Nevada y a la vista de la Alhambra y el Albaycin, entre los ríos Darro y Genil, posee una inherente proclividad para descubrir y permitirnos descubrir a los demás las insólitas características del Indalo.
El Indalo nos dice, representa con el arco sobre sus brazos extendidos, al ser humano en armonía con el universo. Los significados que se derivan del dibujo-código Indalo son enseñanzas fundamentales para el comportamiento personal, que se presentan en forma de manual en este libro.
Ejercicios físicos y mensajes que favorecen la “salud integral”, la serenidad, el desprendimiento, las actividades solidarias, el respeto a los demás y a nuestro entorno ecológico. Paz en uno mismo, en su casa, en su pueblo, en el mundo. Paz como conducta cotidiana, como actitud facilitada por unas pautas ancestrales, crisol de múltiples culturas.
En diversas representaciones (desde los fractales y petroglifos de América al “hombre de Vitruvio”, de Leonardo Da Vinci) el “Hombre Arco Iris” es símbolo de la diversidad infinita de la especie humana, su mayor riqueza, unida por unos valores universales, que le confieren una potencia insuperable.
Se trata de prácticas e ideales que no se ofrecen como alternativas al tratamiento médico se aconseja desde la primera línea la consulta a los profesionales cuando corresponda ni a los valores universales ya que, también desde el principio, se indica que “el código ético que sigue este libro es la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Su mayor valor consiste, precisamente, en ocupar espacios bien definidos y apropiados.
Felicidades muy sinceras a la editorial Sirio y al autor por una obra que no sólo se pres- ta a la lectura sino a la observación de imágenes de una gran expresividad plástica, como corresponde a un auténtico (e infrecuente) especialista en dar forma y color a sus expresiones. Tonalidades entreveradas del arco iris para reflejar ideas y materia. Y auras que contribuyen a que al influjo de sus frases se una la percepción cromática. En último término, de manera formal y alegórica, todo es una cuestión de luz.

Arco Iris. Calma después de la tormenta. Paz después de las turbulencias. Armonía, conciliación.
La India Cree “Ojos de Fuego”, predijo que “la avaricia del hombre destrozaría y contaminaría la tierra… pero llegará un día en que los hombres y mujeres de todas las tribus despertarán… y formarán un nuevo mundo de justicia, paz, libertad”. Todos juntos, implicados y nunca más espectadores, podemos contribuir al apremiante “despertar” que se refiere para ofrecer a las generaciones venideras, como legado que constituye nuestro compro- miso supremo, ese otro mundo posible en el que soñamos, nuestro cotidiano afán.

Madrid, abril de 2007.

Federico Mayor Zaragoza

Federico Mayor Zaragoza nació en Barcelona en 1934. Es doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958). En 1963 fue Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, de la que llegó a ser su rector desde 1968 hasta 1972. Al año siguiente fue nom- brado catedrático en su especialidad en la Universidad Autónoma de Madrid. En 1974 fue cofundador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Entre sus responsabilidades políticas, el profesor Mayor ha desempeñado los cargos de subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno español (1974-1975). Diputado al Parlamento español y Consejero del Presidente del Gobierno (1977-1978), Ministro de Educación y Ciencia (1981-1982) y Diputado al Parlamento Europeo en 1987. En 1978 pasó a ocupar el cargo de Director adjunto de la UNESCO y en 1987 fue elegido Director General de dicha organización.
Creó la Fundación Cultura de Paz, de la que es presidente, constituida en Madrid en el año 2000. En el año 2005 fue designado co-presidente del Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones, por el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU).
A lo largo de los 12 años que estuvo al frente de la UNESCO, el profesor Mayor Zaragoza dio un nuevo impulso a la misión de la Organización –construir baluartes de la paz den la mente de los hombres–, al convertirla en una institución al servicio de la paz, la tolerancia, los derechos humanos y la con- vivencia pacífica, mediante el trabajo en sus ámbitos de competencia y siempre fiel a su cometido ori-
ginal. Siguiendo las orientaciones del Profesor Mayor, la UNESCO creó el programa Cultura de Paz, cuyo trabajo se organizó en cuatro vertientes principales:

– la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia
– la lucha contra la exclusión y la pobreza
– la defensa del pluralismo cultural y diálogo intercultural
– la prevención de conflictos y la consolidación de la paz

Ir a la Explicación->